Los beneficios que proporciona en arbolado en las ciudades, también llamados servicios ecosistémicos del arbolado son abundantes pero, en algunos aspectos, desconocidos por la población en general.
SDL realiza inventarios de servicios ecosistémicos, talleres y jornadas de valoración del arbolado que ayudan a una mayor sensibilización y a una mejor gestión de las ciudades desde el punto de vista de la salud y de la resiliencia frente al cambio climático. Aquí os presentamos algunos casos de estudio.
CASO 2.- EL ARBOLADO COMO REDUCTOR DE TEMPERATURA
Las ciudades son ecosistemas artificiales creados por el ser humano que han alterado de modo radical el territorio y cambiado la forma en que funcionan los procesos naturales. A nivel climático este efecto es mucho más patente.
Las ciudades son ecosistemas artificiales creados por el ser humano que han alterado de modo radical el territorio y cambiado la forma en que funcionan los procesos naturales. A nivel climático este efecto es mucho más patente.
Se reconoce ya un clima urbano que funciona de forma diferente al clima normal que se genera por la combinación de un conjunto de factores, en los que se incluyen las superficies artificiales de bajo albedo, la morfología urbana y el calor generado por el ser humano con el transporte, aire acondicionado, calefacciones…, que conjuntamente operan para generar un incremento de la temperatura en el interior de la ciudad frente a su entorno (Oke, 1982).
En los núcleos urbanos las temperaturas son más elevadas que en las zonas periféricas, es un fenómeno que se conoce bajo la denominación de isla de calor urbana (ICU). La aparición de este fenómeno se debe a la expansión de las ciudades y a la progresiva sustitución de especies vegetales y zonas verdes por espacios asfaltados u hormigonados. Estos materiales propios de las ciudades absorben y retienen mucho más calor que los terrenos naturales, por lo que se produce un incremento en la temperatura de estos núcleos. Además, la concentración de edificios dificulta el flujo de viento, impidiendo la disipación de calor.
Las diferencias son más acusadas durante las noches, ya que, mientras la temperatura disminuye en zonas rurales con la puesta de sol, en las zonas urbanas las edificaciones y pavimentos empiezan a liberar gran parte del calor acumulado durante el día, con la consecuente intensificación de los efectos de la presencia del calor.
El efecto de Isla de Carlo urbana (EICU) tiene además implicaciones en las condiciones térmicas en el interior de los edificios. Estudios desarrollados en el entorno mediterráneo demuestran que, en verano, existen necesidades adicionales de refrigeración en los edificios en los lugares en donde se hace sentir el efecto de isla de calor (Giannaros & Melas, 2012; Zinzi, Carnielo, & Mattoni, 2018).
Los árboles son unos grandes aliados para mitigar este fenómeno, ya que presentan una serie de características que influyen en la disminución del EICU y mejorar el confort climático ya que están compuestos por un 60% de agua. Un árbol de 6 m de altura y 40 cm diámetro puede llegar a tener 452 litros de agua en su interior y debido a los procesos de transpiración puede devolver gran parte de esa agua a la atmósfera en forma de vapor de agua. Además, los árboles urbanos son auténticos refrigeradores naturales ya que presentan una relación entre temperatura y calor especifico más positiva que las demás superficies que se encuentran en las ciudades (Tabla 1 )

Tabla 1. Calor específico (cantidad de calor que se debe suministrar a toda la masa de una sustancia para elevar su temperatura en una unidad) de diferentes tipos de materiales presentes en entornos urbanos. Fuente: Elaboración propia.
Según últimos estudios realizados en 93 ciudades, más del 4% de la mortalidad en las ciudades europeas es atribuible a las islas de calor de las cuales España se encuentra entre las seis con peor situación. Se estima que hasta un 35% de las muertes por isla de calor podrían evitarse si los árboles cubrieran el 30% del espacio urbano.
En estudios realizados por nuestra empresa en diferentes zonas de España hemos encontrado diferencias considerables entre superficies con sombra de arbolado y sin sombra. En concreto se presenta un estudio cuyo objetivo es evaluar la influencia del arbolado sobre la temperatura que alcanzan las diferentes superficies localizadas en unas calles de un municipio de la Comunidad de Madrid. Para lo que se llevan a cabo varias mediciones con un termómetro digital de infrarrojos en distintas zonas del vial, el 2 de julio de 2022 a las 15: 45 de la tarde para realizar las mediciones, pues es en el centro del día cuando existe una mayor variación.
En la siguiente tabla (Tabla 2) se muestran las mediciones tomadas sobre las distintas superficies a lo largo de una calle.
Se puede observar que se registraron diferencias de temperatura entre 12 y 21º C en aceras y calzadas y 23ºC en coches con respecto a las zonas sombreadas por Pino piñonero (Pinus pinea) (Tabla 2)
Este y otros estudios realizados reafirman y demuestra la importancia que tienen los árboles en el entorno urbano para la salud y la calidad de vida de sus habitantes.

Foto 1: Izquierda: zona de estudio con las diferentes temperaturas al sol y a la sombra de los árboles. Derecha: temperatura alcanzada en la carrocería de un coche de color oscuro al sol.
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