Cuando la compactación del suelo mata lentamente a un árbol
La estructura de suelo ideal se compone de un 50% de terreno, 25% de espacio con agua y 25% de espacio con aire. El pisoteo continuo alrededor de un árbol produce compactación del suelo y modifica estas proporciones ideales, produciendo un perjuicio severo en los ejemplares más longevos. Las raíces necesitan agua y oxígeno para poder desarrollarse, en concreto para poder llevar a cabo los procesos metabólicos y de respiración celular. La disminución de la porosidad del suelo produce una baja capacidad de aireación y oxigenación del mismo, lo que implica una disminución de la actividad de las raíces y, consecuentemente, un menor crecimiento de estas, un menor volumen de suelo explorado y una menor absorción de agua y nutrientes.
El cierre de alcorques o el apilamiento de material en la zona radicular, así como el pisoteo continuado y reiterado de personas en la base del árbol, pueden constituir un problema muy grave para los árboles a medio y largo plazo. Os contamos algunos casos.
Caso 1: encina centenaria en jardín
Se trataba de una encina perteneciente a un antiguo encinar natural que fue incluida en un jardín particular, dentro de un proceso de urbanización. En el momento en que acudimos a la llamada del propietario, la encina se encontraba con un 70-80% de defoliación, con ramillas terminales secas.
El seguimiento
Tras el seguimiento de las acciones realizadas anteriormente, 6 años atrás (tapiado completo del alcorque y zona aledaña del tronco), se determina que la encina ha sufrido la muerte de parte de su sistema radical por compactación del suelo. Se observan restos de carpóforos de seta en el cuello de la raíz en posición N-NO que no se pueden identificar en ese momento por haberse eliminado. En el momento de la visita, el alcorque se había abierto recientemente y se había aportado a su superficie corteza de pino, por consejo de una empresa de jardinería.
Acciones a realizar
Debido al estado crítico del ejemplar, se propone la realización de una serie de acciones a la desesperada que pretenden la recuperación del sistema de raíces de la encina, entre ellas:
- Eliminación de la corteza existente en el alcorque abierto recientemente.
- Aporte de productos de mejora del suelo, ricos en ácidos húmicos, que favorezcan la rizogénesis.
- Aporte de mulching protector consistente en materia vegetal triturada.
- Aporte de tratamiento de inyecciones de endoterapia (INJECT XILEMAX).
- Aporte de un protector, fortificante y bioestimulante que ayude al árbol frente a enfermedades fúngicas, por todo el cuello de la raíz y alrededores.
Los datos hablan
Tras todos los tratamientos realizados, la encina no presenta ningún cambio desde la última visita, en donde se observó una abundante fructificación del hongo en el cuello de la raíz, identificado como Meripilus giganteus, hongo xilófago que coloniza raíces muertas, viejas o lesionadas, afectando a la mitad inferior de las raíces. El diagnóstico y tratamiento para conseguir disminuir la infección de este hongo es intentar regenerar, poco a poco, el sistema radical superficial de la encina para ir mejorando el estado de la copa. La encina se encuentra en una situación muy crítica, con escaso follaje y parte de su sistema de raíces muerto o afectado por el hongo.
Se le realiza una tomografía en el cuello de la raíz y se comprueba que el hongo no ha afectado al tronco, estando su madera interior en buen estado. Tan solo se observan inicios de cierto decaimiento en la madera en la zona interior.





Foto 6 y 7. Grado de defoliación de la encina y ramillos sin crecimiento (octubre 2020)



El desenlace: la encina no sobrevivió
Desgraciadamente, tras varios meses de esfuerzo y trabajo realizado, la encina terminó secándose completamente. Llegamos tarde para poder ayudarla. Los 6 años que estuvo con el alcorque cerrado fueron determinantes y produjeron un grave perjuicio en su sistema radicular.
Qué nos enseña este caso
Este caso nos enseña la importancia que tiene para un árbol el sustrato y el oxígeno en el mismo. Por ello, nunca debemos cerrar los alcorques a los árboles ni compactar el entorno debajo de su copa.




