EL SISTEMA RADICULAR DE LOS ÁRBOLES SE DESARROLLA DE FORMA SUPERFICIAL CUANDO EL AGUA SE ENCUENTRA PERMANENTEMENTE EN SUPERFICIE
Hoy os traemos un caso que ilustra este problema
CASO 1- CEDRO CENTENARIO EN JARDIN
Se trataba de un Cedro (Cedrus deodara)con más de 90 años, más de 25 metros de altura y catalogado como árbol singular, ha sido durante décadas un referente vegetal del casco histórico de la zona. Su porte, su edad y su presencia lo convertían en un símbolo vivo del lugar.
Durante años, el cedro convivió con sabinas rastreras que crecían a su alrededor. Ambas especies habían desarrollado raíces entrelazadas, compartiendo espacio y humedad en las capas superficiales del suelo. Se puede apreciar en la imagen 1 que en el año 2016 era un árbol vigoroso: Sin embargo, en el verano de 2022 algo empezó a cambiar. Su copa, antes densa y vigorosa, comenzó a perder follaje a un ritmo inesperado. Lo que parecía un episodio puntual se transformó en un proceso de desecación total.
¿Qué había ocurrido para que un árbol tan consolidado entrara en declive tan rápido?
La propiedad nos solicitó un informe técnico para investigar las causas del problema. Tras el seguimiento de las acciones realizadas un año antes habían aplicado un tratamiento compuesto por Fosbel, Trianum y MasRaiz. Y la evolución fue desfavorable hasta alcanzar una desecación prácticamente total en abril de 2023 (ver imagen 2). Al momento de la visita técnica de nuestro equipo el cedro cuenta con estado fitosanitario muy comprometido, con una vitalidad y vigor reducidos. A pesar de ello, se han detectado algunos brotes nuevos en los extremos de algunas ramas, situadas más al Norte.
Se realiza el despliegue de varios estudios, entre ellos dos tomografías, una en la base que arroja como resultado que no se detectan defectos, pudriciones o anomalías asociadas a la sección correspondiente a la base del tronco. Sin embargo, la tomografía de raíces demuestra que tiene un desarrollo longitudinal muy limitado, pues no se han detectado raíces vivas más allá de los 3 metros de longitud. Teniendo en cuenta el tamaño y la edad del ejemplarla longitud de las raíces debería ser muy superior, situándose en torno a los 7 – 8 metros de longitud. Y La densidad de raíces es muy reducida, las mismas se encuentran enterradas o demasiado profundas, evidenciando la falta de presencia de raíces superficiales (Ver imagen 3).
Un entorno que se transforma
Se realiza una investigación de las acciones realizadas anteriormente y se descubre que en mayo de 2022, se realiza una modificación del jardín, que incidió de manera especial en este cedro, las sabinas rastreras que lo acompañaba desde hacía 13 años (2008-2022) fue retirada por completo, arrancando también sus raíces. Ese gesto, aparentemente sencillo, provocó la rotura de múltiples raíces superficiales del cedro, justo aquellas de las que dependía para absorber agua. Para ello fue necesario trabajar el terreno con un motocultor, una maquinaria que remueve el suelo entre 15 y 25 cm de profundidad. Esa franja coincide exactamente con la zona donde el cedro tenía la mayor parte de sus raíces superficiales activas. Instalando a continuación césped en la zona ajardinada.
El resultado fue doblemente grave para el árbol:
- Pérdida y rotura de raíces por el arranque de la sabina rastrera
- Pérdida y rotura adicional por el paso del motocultor.
En definitiva, un cambio radical en su ecosistema radicular.
El efecto del riego del césped nuevo: mucha agua arriba, poca agua abajo
El nuevo césped trajo consigo un riego superficial y frecuente, diseñado para mantener una pradera verde y uniforme. Sin embargo, este tipo de riego tiene un efecto directo sobre los árboles maduros porque el agua se queda en la superficie, el césped la absorbe rápidamente, la infiltración en profundidad disminuye y las raíces del árbol se ven obligadas a permanecer en las capas más superficiales.
En este caso, el cedro ya dependía de esas raíces superficiales desde hacía años. Cuando las pierde debido al cambio de su entorno, su capacidad de absorber agua queda gravemente comprometida y el riego del césped no puede compensarlo: era abundante para la pradera, pero insuficiente para un árbol de gran porte que necesita riegos profundos y espaciados.
Un verano extremo que agravó el estrés hídrico
A la pérdida de raíces se sumó un verano especialmente duro. Entre mayo y septiembre de 2022 se registraron:
- altas temperaturas,
- muy pocas precipitaciones,
- y un periodo prolongado de sequía.
Con menos raíces y un riego superficial, el cedro entró en un estado de estrés hídrico severo. Su copa comenzó a secarse desde las ramas menos productivas hacia el interior, hasta alcanzar una desecación casi total.
¿QUÉ NOS ENSEÑA ESTE CASO?
Este episodio nos deja lecciones fundamentales para el cuidado de árboles maduros:
- No ignores la vegetación acompañante: Las plantas que rodean a un árbol maduro no son solo decoración; su retirada brusca puede destruir raíces vitales del árbol principal.
- El césped es un competidor desleal: El riego frecuente y superficial que requiere el césped «engaña» a las raíces del árbol, impidiendo que busquen agua en profundidad y dejándolas vulnerables ante cualquier obra superficial.
- Prioriza el alcorque natural: Siempre es mejor mantener un perímetro libre de césped alrededor del tronco, semejante a la proyección de la copa, e incorporar mulch para favorecer la infiltración profunda y proteger la salud radicular.
Cuidar un árbol es, sobre todo, respetar el mundo silencioso que late bajo sus raíces. Nunca olvidemos que lo que ocurre bajo el suelo determina lo que vemos en la superficie.
Suscribete a nuestra web




