Cuando el jardín cambia, el árbol lo siente: la historia del cedro singular y el nuevo césped

May 8, 2026 | Blog de Proyectos, Jardinería, Noticias, Riego

Un cambio aparentemente menor en un jardín puede alterar por completo el equilibrio de un árbol

El intento por rodear a nuestros árboles de un entorno «estético», como un jardín con césped impecable, se convierte en el inicio de una crisis invisible bajo tierra.

El sistema radicular de los árboles se desarrolla de forma superficial cuando el agua está siempre en superficie

Hoy os traemos un caso que ilustra este problema.

Caso 1: cedro centenario en jardín

Se trataba de un cedro (Cedrus deodara) con más de 90 años, más de 25 metros de altura y catalogado como árbol singular, que ha sido durante décadas un referente vegetal del casco histórico de la zona. Su porte, su edad y su presencia lo convertían en un símbolo vivo del lugar.

Durante años, el cedro convivió con sabinas rastreras que crecían a su alrededor. Ambas especies habían desarrollado raíces entrelazadas, compartiendo espacio y humedad en las capas superficiales del suelo. Se puede apreciar en la imagen 1 que en el año 2016 era un árbol vigoroso. Sin embargo, en el verano de 2022 algo empezó a cambiar. Su copa, antes densa y vigorosa, comenzó a perder follaje a un ritmo inesperado. Lo que parecía un episodio puntual se transformó en un proceso de desecación total.

Cedro centenario vigoroso en 2016 antes de la desecación
Cedro centenario vigoroso en 2016 antes de la desecación

¿Qué había ocurrido para que un árbol tan consolidado entrara en declive tan rápido?

La propiedad nos solicitó un informe técnico para investigar las causas del problema. Tras el seguimiento de las acciones realizadas un año antes, se comprobó que se había aplicado un tratamiento compuesto por Fosbel, Trianum y MasRaiz. La evolución fue desfavorable hasta alcanzar una desecación prácticamente total en abril de 2023 (ver imagen). Al momento de la visita técnica de nuestro equipo, el cedro contaba con un estado fitosanitario muy comprometido, con vitalidad y vigor reducidos. A pesar de ello, se detectaron algunos brotes nuevos en los extremos de algunas ramas, situadas más al norte.

Cedro centenario con desecación casi total en 2023
Cedro centenario con desecación casi total en 2023

Se realizó el despliegue de varios estudios, entre ellos dos tomografías: una en la base, que no detectó defectos, pudriciones o anomalías en la sección correspondiente al tronco. Sin embargo, la tomografía de raíces demostró un desarrollo longitudinal muy limitado, pues no se detectaron raíces vivas más allá de los 3 metros de longitud. Teniendo en cuenta el tamaño y la edad del ejemplar, la longitud de las raíces debería ser muy superior, situándose en torno a los 7-8 metros. Además, la densidad de raíces era muy reducida: se encontraban enterradas o demasiado profundas, evidenciando la falta de raíces superficiales

Tomografía de raíces del cedro mostrando desarrollo limitado
Tomografía de raíces del cedro mostrando desarrollo limitado

Un entorno que se transforma

El nuevo césped trajo consigo un riego superficial y frecuente, diseñado para mantener una pradera verde y uniforme. Sin embargo, este tipo de riego tiene un efecto directo sobre los árboles maduros: el agua se queda en la superficie, el césped la absorbe rápidamente, la infiltración en profundidad disminuye y las raíces del árbol se ven obligadas a permanecer en las capas más superficiales.

En este caso, el cedro ya dependía de esas raíces superficiales desde hacía años. Cuando las perdió debido al cambio de su entorno, su capacidad de absorber agua quedó gravemente comprometida y el riego del césped no pudo compensarlo: era abundante para la pradera, pero insuficiente para un árbol de gran porte que necesita riegos profundos y espaciados.